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La catedral

Ubicada en uno de los lados de la “Plaza de Armas” del Cusco, se erigió sobre lo que fue el templo más importante en la época de los Inkas; aquel dedicado al Dios Wiracocha. La plataforma de la construcción tiene la forma de una Cruz latina y está conformada por cinco naves de estilo Basilical.

Fue edificada en 1560. Concluida y consagrada en 1668. A diferencia de la mayoría de los templos cusqueños, casi no sufrió daños a consecuencia del terremoto de 1650. Como la de Lima, la Catedral del Cusco reúne características del gótico, el renacimiento manierista y el barroco. Flanqueada por dos sólidas torres, sus portadas laterales son manieristas, y la central, discretamente barroca.

Tiene espléndidos altares de estilo tanto renacentista como barroco y neoclásico. Son magníficas obras de artesanía cusqueña su púlpito de madera tallada y la sillería del coro. Destaca también su colección de lienzos de la escuela cusqueña con obras de Diego Quispe Tito, Basilio Santa Cruz Pumacallo, Basilio Pacheco y Marcos Zapata, creador de una singular “última cena” en la que el plato principal es el cuy asado.